Un as bajo la zapatilla

En apenas 4 semanas me pondré de nuevo delante de la línea de salida del Maratón de Madrid. Segundos, minutos, horas, días y semanas de entrenamiento marcados en el calendario y en el cuerpo, a base de sudor, cansancio, fatiga… Todo ello con un solo objetivo: cruzar la línea de meta.

Cuatro veces he cruzado ese arco final en Madrid, pero ninguna de ellas comparables entre sí. Continuar leyendo “Un as bajo la zapatilla”

Tu postura es todo.

La manera que tienes de expresarte y relacionarte con el mundo en este preciso instante, éso es tu postura. Determinada por factores físicos (internos y externos); y psicosociales (tu cuerpo transmite tus emociones, carácter y estado de ánimo).

Todo ello debe engranar perfectamente para llevar a cabo cualquier gesto o movimiento de manera eficaz y eficiente. Continuar leyendo “Tu postura es todo.”

No pierdas la fe.

Para los que seguís mi día a día en redes sociales, os habréis fijado que mis ritmos medios en el último año ya no son lo que eran.

Correr por debajo de 4 minutos el kilómetro se me antoja imposible. Las pulsaciones se mantienen altas, y mis piernas parecen no poder dar una buena zancada. Es como si mi cuerpo estuviera constantemente fatigado; como en los últimos kilómetros de un maratón. Continuar leyendo “No pierdas la fe.”

Peñalara, conquistado.

116 kilómetros, 5100 metros. Son la distancia y desnivel positivo del Gran Trail de Peñalara. 25 horas, 20 minutos el tiempo que empleamos en recorrerlo.. pero empecemos por el principio.

Sin apenas dejar tiempo a Juan para que se aclimatase a Madrid, nos recogieron para ir a retirar los dorsales de la carrera. En las inmediaciones del polideportivo de Navacerrada se podía intuir que no era una prueba cualquiera. Las miradas nerviosas de los corredores eran una constante. Continuar leyendo “Peñalara, conquistado.”

El camino a Peñalara.

Duras muy duras, sin rodeos. Así están siendo las semanas previas al Gran Trail de Peñalara. Físicamente está siendo exigente, pero mentalmente está siendo un auténtico “come come”.

Cierto es que soy corredor de asfalto, y la transicción “física” está siendo compleja: ampollas, caídas, torceduras de tobillo, arañazos por piernas y  brazos, aprender a usar los bastones.. Y un moreno “a trozos” que no me voy a quitar ni en quince días en la playa. Continuar leyendo “El camino a Peñalara.”