Tu postura es todo.

La manera que tienes de expresarte y relacionarte con el mundo en este preciso instante, éso es tu postura. Determinada por factores físicos (internos y externos); y psicosociales (tu cuerpo transmite tus emociones, carácter y estado de ánimo).

Todo ello debe engranar perfectamente para llevar a cabo cualquier gesto o movimiento de manera eficaz y eficiente.

Entendiendo esto, ahora sabréis por qué la postura de mi cuerpo me estaba penalizando en el asfalto en este último año.

Por un lado, la parte física.

En la montaña mi cuerpo adopta una postura en la que busca el equilibrio y estabilidad a base de utilizar zancadas más cortas y seguras. También mantiene su centro de gravedad más cerca de mis pies; evita proyectarlo hacia delante, y busca la seguridad y control del gesto. Aunque tiene un claro peaje: la velocidad disminuye.

Sobre el asfalto el cuerpo debe adoptar una postura totalmente diferente. Las zancadas, siempre que se pueda; deben ser amplias, proyectando el cuerpo y centro de gravedad hacia delante para que así el gesto sea más eficiente en términos de energía: el cuerpo se mueve mejor y más rápido, gastando menos recursos para ello.

Durante los últimos meses, mi cuerpo había decidido anclarse en la montaña sobre el asfalto. Por este motivo mi velocidad no aumentaba, mi cuerpo gastaba mucha energía en un gesto poco eficaz y las pulsaciones aumentaban con ritmos lentos. Unido a ello, el uso de una técnica incorrecta predispone a sufrir más lesiones; y mi pierna izquierda estaba empezando a llamar a la puerta.

Por otro lado tenemos la parte psicosocial.

Ante una situación de estrés o preocupación, nuestro gesto cambia y la adrenalina nos invade. Los hombros suben, el cuello y cabeza cambian su posición, los puños y mandíbula se tensan.. Esto supondrá un mayor gasto de energía, y la fatiga y el cansancio aparecerán antes. Por consiguiente nos supondrá mayor esfuerzo mantener una buena posición durante la carrera.

Y yo estaba empezando a preocuparme cuando corría (y cuando no también). Mi mente era una tornado de pensamientos y procesos.

Los pensamientos negativos recurrentes hacen que la unión mente-cuerpo se “desconecte”; y lo que debería ser una autopista de comunicación vea interrumpido su tráfico de datos. Y si la información no llega correctamente, los procesos del cuerpo no son tampoco correctos.

Parece increíble como algo tan aparentemente simple como nuestra postura corporal, influye sobre un complejo sistema lleno de vida; donde los procesos ven alterados su función si no existe armonía y equilibrio entre las partes.

#tuslimiteslosponestu

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *