Peñalara, conquistado.

116 kilómetros, 5100 metros. Son la distancia y desnivel positivo del Gran Trail de Peñalara. 25 horas, 20 minutos el tiempo que empleamos en recorrerlo.. pero empecemos por el principio.

Sin apenas dejar tiempo a Juan para que se aclimatase a Madrid, nos recogieron para ir a retirar los dorsales de la carrera. En las inmediaciones del polideportivo de Navacerrada se podía intuir que no era una prueba cualquiera. Las miradas nerviosas de los corredores eran una constante. Continuar leyendo «Peñalara, conquistado.»

El camino a Peñalara.

Duras muy duras, sin rodeos. Así están siendo las semanas previas al Gran Trail de Peñalara. Físicamente está siendo exigente, pero mentalmente está siendo un auténtico “come come”.

Cierto es que soy corredor de asfalto, y la transicción “física” está siendo compleja: ampollas, caídas, torceduras de tobillo, arañazos por piernas y  brazos, aprender a usar los bastones.. Y un moreno “a trozos” que no me voy a quitar ni en quince días en la playa. Continuar leyendo «El camino a Peñalara.»

Y el ultramaratón «¿pa´ cuándo?»

Corta es mi experiencia en la modalidad, pues no hace ni un año que me decidí por intentar una carrera de este tipo. Ya sólo su nombre impone: ULTRAMARATÓN.

Parece como si de repente un maratón se convirtiera en un «transformer» contra el que tuviéramos que luchar para salvar el mundo. Bromas aparte, se califica con este nombre a toda carrera que sobrepase los 42.195 metros de un maratón. Es decir, ¿que si corro 60 kilómetros soy ultramaratoniano?- pues sí. Y con 43 kilómetros también. Continuar leyendo «Y el ultramaratón «¿pa´ cuándo?»»

Set en maratón.

Son las 6:20 de la mañana, y amanezco sin despertador; los nervios no permiten más descanso. «En apenas dos horas cruzaré la línea de salida»- pienso, mientras bebo de mi taza de café – La piel se eriza.

Juan aparece en el pasillo-«Buenos días hermano, ¿qué tal has dormido?»- nos miramos con caras cómplices pues ambos sabíamos la respuesta. Es una suerte tener personas en tu vida con las que no hace falta apenas hablar, con las que una mirada es suficiente para entenderte, y con las que el silencio está lleno de entendimiento. Continuar leyendo «Set en maratón.»