No pierdas la fe.

Para los que seguís mi día a día en redes sociales, os habréis fijado que mis ritmos medios en el último año ya no son lo que eran.

Correr por debajo de 4 minutos el kilómetro se me antoja imposible. Las pulsaciones se mantienen altas, y mis piernas parecen no poder dar una buena zancada. Es como si mi cuerpo estuviera constantemente fatigado; como en los últimos kilómetros de un maratón. Continuar leyendo «No pierdas la fe.»

El atleta más fuerte.

Cada vez que salgo a correr, me encuentro con cientos de personas en el camino compartiendo el mismo deporte. Diferentes ritmos, diferentes edades, diferente género; pero todos con una base común: un día se pusieron unas zapatillas, y decidieron empezar a correr.

Señoras de sesenta años haciendo series de 200, dos jóvenes de 15 años que deciden madrugar un sábado para correr, un hombre con sobrepeso cuya zancada no sobrepasa más de 30 centímetros, un perrete y su dueño unidos por una correa. Podría continuar y me daría para escribir dos o tres páginas.

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