Ultra Sierra Nevada, un victorioso abandono.

Abandonar Ultra Sierra Nevada 2019 fue una difícil decisión, pero también se convirtió en una gran victoria; carentes de medalla pero conocedores de que ganamos más de lo que perdimos.

Aunque mi llegada a Granada estaba prevista para las 17:30, el vuelo se retrasó y al final entramos al hotel sobre las 19:00 de la tarde. Lo que sobre el papel iban a ser al menos un par de horas de descanso, se convirtió en menos de una hora de sueño.. y estaba realmente cansado después del día de trabajo. Continuar leyendo «Ultra Sierra Nevada, un victorioso abandono.»

Peñalara, sonrisas de calidad.

Seis de la mañana, Juan y yo salimos de casa. Mi padre espera con el coche, puntual como le había pedido la noche anterior. El camino hacia la salida del Trail de Peñalara en Miraflores de la Sierra lo realizamos en apenas 45 minutos, hablando y disfrutando del camino.

Una vez entramos al pueblo bajamos del coche, nos despedimos de mi padre, y terminamos de cargar las mochilas y los bidones.. dos de tres. Continuar leyendo «Peñalara, sonrisas de calidad.»

Un as bajo la zapatilla

En apenas 4 semanas me pondré de nuevo delante de la línea de salida del Maratón de Madrid. Segundos, minutos, horas, días y semanas de entrenamiento marcados en el calendario y en el cuerpo, a base de sudor, cansancio, fatiga… Todo ello con un solo objetivo: cruzar la línea de meta.

Cuatro veces he cruzado ese arco final en Madrid, pero ninguna de ellas comparables entre sí. Continuar leyendo «Un as bajo la zapatilla»

Tu postura es todo.

La manera que tienes de expresarte y relacionarte con el mundo en este preciso instante, éso es tu postura. Determinada por factores físicos (internos y externos); y psicosociales (tu cuerpo transmite tus emociones, carácter y estado de ánimo).

Todo ello debe engranar perfectamente para llevar a cabo cualquier gesto o movimiento de manera eficaz y eficiente. Continuar leyendo «Tu postura es todo.»

No pierdas la fe.

Para los que seguís mi día a día en redes sociales, os habréis fijado que mis ritmos medios en el último año ya no son lo que eran.

Correr por debajo de 4 minutos el kilómetro se me antoja imposible. Las pulsaciones se mantienen altas, y mis piernas parecen no poder dar una buena zancada. Es como si mi cuerpo estuviera constantemente fatigado; como en los últimos kilómetros de un maratón. Continuar leyendo «No pierdas la fe.»