No pierdas la fe.

Para los que seguís mi día a día en redes sociales, os habréis fijado que mis ritmos medios en el último año ya no son lo que eran.

Correr por debajo de 4 minutos el kilómetro se me antoja imposible. Las pulsaciones se mantienen altas, y mis piernas parecen no poder dar una buena zancada. Es como si mi cuerpo estuviera constantemente fatigado; como en los últimos kilómetros de un maratón. Continuar leyendo «No pierdas la fe.»